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Habilidades Especiales
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Las Plazas Centrales cuestan un -50%.
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Los Pastores trabajan un 25% más rápido.
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Los Arqueros a pie posee +1 alcance en la E. de los Castillos y
+1 en la E. Imperial (+2 en total).
Bonus
de Equipo: Unidades de Arqueria son un 20% más rápidas.
Unidad Especial
La unidad exclusiva de los Ingleses es el Arquero de Arco Largo. Es el
arquero más fuerte del juego, al que todos temen.
Su fuerza y su gran alcance (únicamente superado por el Trebuchet) hacen de
él un gran soldado tanto para atacar como para defender.
Para
atacar se podrán colocar en un batallón atrasado para no dejar avanzar al
enemigo y para defender si lo encierras en las torres y en el castillo no se
acercarán ni las ovejas.
Existen una pequeña pega (ya, no podía ser perfecto) y es que para atacar
debe encontrarse a una distancia mínima o de lo contrario no podrá hacerlo.
Algo así pasa con las catapultas y ballestas. Si al final te alcanza,
olvídate de la unidad.
Habilidades Generales
La Civilización Inglesa, como en la realidad, es una de las civilizaciones
más fuertes.
Gracias al menor coste de las Plazas Centrales (un 50% menos), los Ingleses
pueden utilizar esta característica para su expansión por todo el mapa en
busca de una mejor situación estrategia, económica o para despistar.
Un
método de conseguir comida son las ovejas. Estas deambularán por el mapa
pastando en la hierba (si la hay). Los pastores tendrán un papel fundamental
ya que no deberás de hacer un almacén cerca de ellas para obtener la comida,
sino que un pastor podrá conducir al rebaño hacia tu ciudad o las cercanías.
Las ovejas es un modo rápido de conseguir comida inicialmente. La
Civilización Ingleses tendrá la ventaja que sus pastores trabajan más rápido
pudiendo acercar las ovejas más rápido.
Debilidades Generales
La principal debilidad de los Ingleses es la falta de armas de fuego, ya que
prefirieron la fuerza de sus arqueros (más costosos por su entrenamiento).
Pero estos arqueros (tanto los normales como el Arquero de Arco Largo) como
ya hemos dicho antes no pueden atacar a menos de una distancia, por lo que se
hacen muy vulnerables contra la Caballería al ser más veloces.
Historia
Tras la retirada de las legiones romanas a
la Galia (actualmente Francia) en torno al año 400, las Islas Británicas
cayeron en un periodo de oscuridad que duró varios siglos y del que apenas
quedan crónicas escritas. La cultura británico-romana que había existido
durante 400 años bajo el dominio del Imperio, desapareció a causa de las
incesantes migraciones e invasiones bárbaras. Los celtas vinieron de Irlanda
(el pueblo de los Scotti dio su nombre a la parte norte de la principal isla,
que se llamó Escocia). Los sajones y anglos llegaron desde Alemania, los
frisos de la actual Holanda y los jutos de la actual Dinamarca. Hacia el año
600, los anglos y los sajones controlaban la mayor parte de la actual
Inglaterra. Hacia el 800, tan sólo las actuales provincias de Gales, Escocia
y el oeste de Cornwall permanecían en manos de los celtas.
Los nuevos habitantes fueron llamados anglosajones (palabra que proviene de
la fusión de dos pueblos: los anglos y los sajones). Los anglos dieron su
nombre a la nueva cultura (Inglaterra viene de "tierra de los
anglos"), y la lengua germánica que trajeron consigo reemplazó al idioma
celta nativo y al latín importado con la conquista romana. A pesar de
posteriores invasiones, y de incluso una conquista militar en fechas más
tardías, la parte este y sur de la mayor isla británica se ha llamado desde
entonces Inglaterra (y su pueblo e idioma "inglés").
En el 865, se rompió la relativa paz inglesa con una nueva invasión. Vikingos
daneses que habían estado haciendo incursiones en Francia y Alemania formaron
un gran ejército y dirigieron su atención hacia Inglaterra. En un plazo de
diez años, la mayoría de los reinos anglosajones cayeron o se rindieron. Sólo
los sajones del oeste (actualmente Wessex) resistieron al mando de Alfredo,
único rey inglés que sería llamado "el Grande".
Durante casi 200 años, Inglaterra quedó dividida entre los vikingos, los
sajones occidentales y un puñado de reinos ingleses. La mitad vikinga fue
llamada Danelaw (que significa "bajo la ley danesa"). Los vikingos
recaudaban un elevado impuesto, conocido como el Danegeld ("el oro de
los daneses"), a cambio de la paz. Se convirtieron al cristianismo y
fueron asentándose gradualmente. Con el tiempo los ingleses se volvieron
contra los daneses y, en el 954, fue asesinado el último rey vikingo de York.
Por primera vez, Inglaterra se unió bajo un rey inglés de Wessex.
En el año 1066, el Witan ("consejero del rey") ofreció la corona a
Harold, hijo del conde de Wessex. Había otros dos pretendientes al trono:
Harald Hardrada (que significa "el duro gobernante"), rey de
Noruega, y el duque Guillermo de Normandía. El noruego desembarcó primero,
cerca de York, pero Harold lo venció en la batalla de Stamford Bridge.
Rápidamente y tras su victoria, Harold forzó la marcha de su ejército en
dirección sur para encontrarse con Guillermo en Hastings. La batalla osciló a
favor de uno y otro bando durante todo el día hasta que, al atardecer, una
flecha hirió de muerte a Harold en los ojos. Durante los dos años que
siguieron, Guillermo, llamado "el Conquistador", consolidó la
conquista de Inglaterra.
Durante el resto de la Edad Media, los sucesores de Guillermo se agotaron a
sí mismos y al propio país con una serie de enfrentamientos y guerras
encaminadas a expandir o defender sus posesiones en Francia: la Guerra de los
Cien Años entre Inglaterra y Francia constituyó un conflicto interminable que
se extendió desde 1337 hasta 1453. La aspiración de un rey inglés al trono de
Francia, debido a enlaces matrimoniales, fue el detonante del conflicto.
Otras causas de esta guerra fueron la lucha por el control del lucrativo
mercado de la lana y, entre otros antecedentes, el apoyo francés a la independencia
de Escocia. En sus inicios, la guerra se caracterizó por una serie de
inesperadas victorias de los ingleses, normalmente debidas a la pericia de
los arqueros que, con sus armas de largo alcance, barrían las hordas de
vistosas armaduras de la caballería francesa.
Sin embargo, los ingleses no consiguieron alcanzar una victoria definitiva y
los franceses lograron rehacerse. Inspirados por Juana de Arco, una joven
campesina que decía actuar bajo mandato divino, los franceses contraatacaron
triunfando con la toma de Burdeos en 1453. La única posesión que les quedó a
los ingleses en el continente fue la de Calais (aunque no por mucho tiempo).
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